La cárcel del fin del mundo, de donde huir era peor que quedarse para siempre

Ciudad de México 28 de Enero de 2019 (El debate).- Hubo un tiempo en que en Argentina se enviaba a los delincuentes más peligrosos a cumplir condena al fin del mundo. De la cárcel de Ushuaia, la ciudad más austral del planeta, muchos lograban escapar, pero el frío y el aislamiento hacían de esa breve libertad la mayor de las prisiones.

Entrar hoy al que fue, entre 1902 y 1947, el penal más temido del país, ya no conlleva portar grilletes de hierro ni vestir pijama a rayas, pero inevitable es sentir el halo de misterio y zozobra que aún desprende este inhóspito lugar.

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