En épocas pasadas la medicina recurrió a resurreccionista sin escrúpulos para conseguir cadáveres para sus estudios, experimentos y formación de sus alumnos. 

Ciudad de México 14 septiembre 2017 (Redacción).- En épocas distantes la fascinación por los cadáveres fue un sentimiento muy arraigado en el ser humano, la prueba más contundente son las disecciones anatómicas llegaron a convertirse en todo un espectáculo, logrando congregar a muchos espectadores.  

William Hunter, anatomista de prestigio en 1768 abrió las puertas de su teatro de anatomía en Londres, él se abastecía de los condenados de muerte en el tribunal penal de Inglaterra. 

Con el descubrimiento de la pila eléctrica se sumó al espectáculo la reanimación de fiambres, un espectáculo que llego a ser muy lucrativo en todo Europa.  

Lo que al principio se utilizó con un fin de conocimientos, en algún momento de convirtió es un lucrativo negocio de entretenimiento incluso para las elites sociales. 

Por: Thania Lugo 

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