¿Somos clasistas o solo ojetes?

La escalada de insultos destapados por el concierto gratuito de Grupo Firme, dejaron ver públicamente un clasismo falso ¿por qué falso? Porque casualmente los que lanzaron insultos discriminatorios, chistes racistas y memes malintencionados, pertenecen o pertenecemos a ese grueso de la población con precariedades y carencias que solo los verdaderamente privilegiados tienen, por ejemplo: un metalero con greña sedosa y abundante pero viviendo con sus papás hacia chistes clasistas diciendo que la música de dicho grupo era para gente agropecuaria, aunque el mismo metalero tenga en obra negra su recamara.

El discurso de fifís contra chairos ha surgido efecto, sin embargo, hay ciudadanos que creen que una condición diferente a la del de a lado lo hace menos inculto, menos pobre, menos naco, aunque sus comportamientos puedan llegar a ser peores. Los verdaderos dueños de los medios de producción, tal vez ni se inmutan por ese tipo de espectáculos, porque realmente viven en una burbuja de privilegios, la gran mayoría de la comunidad privilegiada viene de nacer en una cuna donde su circulo es pequeño, incluyendo a la nana o a la “muchacha que ayuda en la casa”.

Entre la ignorancia de los patrones por el mundo de la mayoría y el arraigo por sus zonas de confort, abren una brecha a la empatía, el patrón desconoce las distancias entre el trabajo y el hogar, consideran que la entrada de 9 am a 6 pm es justa con sus horarios de comida, pero omiten las horas de camino, el comer fuera de casa, aunado a una pésima estructura de transporte publico, a la inseguridad, al acoso, etc. El desgaste emocional es terrible, además de vivir en una de las peores inflaciones que se tenga registro en esta transformación. Los sueldos son austeros y los gastos aumentan, el desgaste es bastante y muchas veces soportar malos tratos en trabajos.

A un mexicano le dices que es racista y hasta se ofende, dice tener amigos de color y tratarlos como iguales, pero al mismo tiempo ven por debajo del hombro a un subordinado, a alguien con menos poder o peso en la empresa. Pero no se queda ahí, basta con ver las redes de actores como Tenoch Huerta o la hollywoodense Yalitza Aparicio, diario reciben ofensas por su color de piel, por su origen, como si de una minoría se tratara. No es un secreto que la apariencia es un punto extra cuando de encajar en sociedad se trata, hacemos chistes como “mejorar la raza” ponemos apodos y cometemos actos de discriminación.

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En un mismo transporte colectivo hay “jerarquías” y el comediante Lalo Elizarraras lo ilustra de maravilla, el ejecutivo de traje sastre comprado en suburbia con iphone que aun debe 35 mensualidades, ve como inferior al trabajador de la construcción que se aferra a su mochila del partido verde.

No necesitamos cambiarnos de colonia para observar el clasismo entre nivel de morenos o de ingresos, estas practicas se hacen evidentes en todos lados, no en vano los escándalos por racismo en diferentes restaurantes y el éxito en videos de Facebook donde se hacen evidentes los actos de discriminación a través de dramatizaciones.

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No se trata solo de respeto o de tolerancia, sino empatizar con las condiciones a las que los gobiernos nos han empujado a vivir, muchos años la educación y el rezago han cobrado victimas reales, desconocimiento de derechos e ignorancia de temas de cultura general que sin duda cambiarían la visión de las personas. Y para como van las cosas, el gobierno y la secretaría de educación no serán la vía para armonizar a una sociedad fracturada y desigual en muchos aspectos.

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