L.A: No usará ambulancias en pacientes sin posibilidad de sobrevivir

Ciudad de México, 06 de diciembre de 2020. Otra de las medidas de emergencia es limitar el suministro de oxígeno; dicho condado se encuentra en cifras récord de ocupación hospitalaria

Los contagios de COVID-19 han alcanzado cifras tan críticas en Los Ángeles, California, que los empleados que son parte de los equipos que operan ambulancias han recibido una drástica –incluso lamentable– instrucción de emergencia: reducir el uso de oxígeno y no transportar a aquellos pacientes con pocas posibilidades de sobrevivir.

Y es que los funcionarios de la ciudad estadounidense han recalcado que, ante la saturación hospitalaria y la alta demanda de insumos, la prioridad se ha ceñido a luchar por la vida de las personas que tienen probabilidades reales de superar el virus.

De acuerdo con un reporte de Los Angeles Times, estas medidas se decidieron en respuesta a las circunstancias actuales, en un escenario de contagios que se prevé que empeore en las próximas semanas, cuando empiecen a aparecer los casos que se dieron durante las vacaciones de Navidad.

“Muchos hospitales han llegado a un punto de crisis y están teniendo que tomar decisiones muy difíciles sobre la atención al paciente”, dijo a LATimes la Dra. Christina Ghaly, directora de servicios de salud del condado de Los Ángeles.

“El volumen que se ve en nuestros hospitales todavía representa los casos que resultaron de la festividad de Acción de Gracias... No creemos que estemos viendo todavía los casos que se derivaron de las vacaciones de Navidad. Esto, lamentablemente, y los casos de las recientes vacaciones de Año Nuevo, todavía están ante nosotros, y los hospitales de toda la región están haciendo todo lo posible para prepararse”.

Y para reducir la demanda en los hospitales, la agencia ordenó al personal de las ambulancias que no trasladaran a los hospitales a la mayoría de los pacientes que prácticamente no tienen posibilidades de sobrevivir.

Mientras que el alcalde angelino, Eric Garcetti advirtió que enero será “el mes más oscuro que tendremos”.   Asimismo alertó que más personas que no tienen comorbilidades están muriendo de COVID-19, comparado a inicios de la pandemia, cuando alrededor del 92% de los que murieron tenían problemas de salud preexistentes.

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