Así contribuye Facebook a la violencia, y no tiene una solución fácil

Ciudad de México 13 de Noviembre de 2018 (El país).- Naciones Unidas encargó en marzo de 2017 un informe sobre las violaciones de derechos humanos en Myanmar. Al poco de empezar su trabajo, un comentario en Facebook en Myanmar llamó “traidor nacional” a un activista local que colaboraba con el equipo de la ONU. El post tuvo más de 1.000 interacciones, con comentarios así: “Es un musulmán. Son perros y deben ser disparados” o “Si ese animal sigue por ahí, encontradle y matadlo”.

La misión de la ONU reportó el post cuatro veces. La respuesta siempre fue que no iba en contra “de los Estándares de Facebook”. La misión mandó un email a una cuenta oficial de la red, sin respuesta. Al final, los miembros del equipo localizaron a un conocido en Facebook y el comentario fue eliminado. Poco después, la Misión detectó otros 16 posts calcados.

Mientras esto ocurría online, en la vida real el activista recibió advertencias de sus vecinos, amigos y otras personas que habían visto su foto en Facebook. Es el primer aviso, le decían. Según Naciones Unidas, no es un caso aislado.

Esta pequeña historia sacada de las 444 páginas del informe completo de Naciones Unidas es un ejemplo. Hay más. Después de meses de polémica sobre el papel de Facebook como amplificador del odio online en un país bajo la sombra del genocidio contra parte de su población musulmana (los rohinyá), la compañía acaba de sacar su propio informe. Facebook lo encargó a una empresa externa, BSR. Se publicó la tarde del 5 de noviembre, el día antes de las elecciones en Estados Unidos. Era un momento perfecto para evitar el foco.

La combinación de la lectura de ambos informes aporta solidez a la acusación que decenas de reportajes en medios y prepublicaciones de Naciones Unidas han lanzado: Facebook tiene responsabilidad en los delitos ocurridos en Myanmar. El reto es saber cuánta.

¿Habría habido violaciones de derechos humanos en Myanmar sin Facebook? Sí. ¿Habría habido las mismas, con la misma crueldad o con la misma aceptación por la población? No. “La Misión [de la ONU] no tiene ninguna duda de que la prevalencia del discurso de odio en Myanmar contribuyó al aumento de tensión y a un clima en que individuos y grupos pueden ser más receptivos a incitamiento y llamadas a la violencia”, dice Naciones Unidas.

Facebook tiene aquí un problema y una ventaja. La ventaja es que es una plataforma. Lo que publica es responsabilidad de otros. Pero ahora viene el problema: Facebook no es una plataforma inocente, sino tendenciosa. Su algoritmo calcula qué mensajes captan nuestro interés y los promueve. El dilema entre qué es interesante por valioso y qué por morboso a Facebook le da igual. Pero a  Myanmar, no.

Myanmar no es un país cualquiera. “Antes de 2013 era una sociedad repleta de rumores”, dice BRS. En 2010 había un móvil por cada 100 habitantes; en 2016, 95. “En un país donde la gente no sabía abrirse una cuenta de email, la mayoría de móviles llegaba precargado con Facebook”, añade el informe de BRS. Esta situación, según la ONU, ha llevado a que Facebook fuera internet en Myanmar. Se estima que hay unos 20 millones de usuarios entre 53 millones de habitantes.

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