Ariosto Otero y el arte del continente.

A ciento un años de su nacimiento en el territorio mexicano, el muralismo es considerado por la Academia como el “Arte del continente”. Y si bien el pueblo mexicano está lleno de manifestaciones artísticas e identidades que lo caracterizan (culinaria, musical, dancística, textil, alfarera, entre otras), este movimiento de vanguardia, el muralismo mexicano –que tuvo su auge en el siglo XX con grandes artistas plásticos-, ha sido uno de los vehículos más eficientes de narrativa, protesta social y política, remembranza y homenaje a nuestra cultura. La gran mayoría de los mexicanos conocemos, por lo menos por referencia visual, una o varias obras de alguno de los exponentes de esta corriente de origen nacional.

Aunque el muralismo es un movimiento artístico relativamente joven, si se le compara con otros, su relevancia a nivel mundial ha convertido a muchas de sus obras en patrimonio artístico de la humanidad. Entre los muralistas mexicanos, sobresalen el innovador David Alfaro Siqueiros y su Poliforum (1971); el nacionalista Diego Rivera con sus Frescos (1922), en la Secretaría de Educación Pública; y Orozco, el “Goya mexicano”, con Omnisciencia (1925), en la Casa de los Azulejos en el Centro Histórico de la Ciudad de México, por mencionar tan sólo algunas de las obras más sobresalientes dentro de la capital, cuna de esta corriente.

Polyforum Cultural Siqueiros - Wikipedia, la enciclopedia libre

Sin embargo, a pesar de que la mayor parte de los muralistas pioneros murieron hacia finales del siglo pasado, hay herederos de esta técnica que siguen plasmando la vida e identidad nacional en sus obras. Como ejemplo imprescindible hablemos del hombre al que la ciudad de México hoy, más que nunca, rinde homenaje: Don Ariosto Otero.

Ariosto Otero. “El muralismo mexicano existe y es milenario” - Grupo Milenio

Este respetado artista, egresado de la Academia de San Carlos de la UNAM, ha pintado maravillosos murales en nuestra ciudad, muchos de ellos en La Magdalena Contreras. En esa demarcación, vecinos y visitantes somos testigos presenciales de las obras de un artista que ama a su país; un muralista que cree en nuestra historia y nuestras raíces.

Ariosto Otero no es un sólo un cronista de nuestra historia, como lo fueron otros muralistas. Este pintor es un crítico del sistema; un hombre que cuestiona e invita al pueblo mexicano a la reflexión sobre la situación de un país en donde prevalece una realidad históricamente injusta. Nos convoca a tomar una postura frente a las tragedias sociales, cumpliendo así con una de las funciones más importantes del arte público: la comunión de todos y todas frente a una realidad conjunta que inevitablemente nos cuestiona sobre quiénes somos en ese contexto y hacia dónde vamos.

Además de su invaluable contribución al arte mexicano y a la sociedad, otro de los trabajos que hay que mencionar cuando hablamos de Ariosto Otero es su participación en la creación de distintos colectivos que han impulsado el arte mural desde 1986. El interés por colaborar con una sociedad necesitada de arte y de paz, por la difusión de su propia cultura, resulta generoso y profundo. Los mexicanos necesitamos reencontrarnos a través del arte. Actualmente, gracias a Ariosto Otero y sus obras, tenemos un vehículo para hacerlo.

Invita Ariosto Otero a apostar por la cultura ante la adversidad

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